Trabajar como voluntario: la otra cara de la moneda

trabajar como voluntario

Decidir trabajar como voluntario es tener presente que las comodidades se dejan a un lado. Si bien quieres aprender y viajar, muchas veces los voluntariados no ofrecen las condiciones a las que estás acostumbrado como: privacidad, ciertos tipos de comida o trato personal.

Para viajar como voluntario deberás ser flexible y resistente a las diferentes circunstancias que se pueden presentar. No te voy a mentir porque no todo son flores y arcoíris. Habrá veces en que el trabajo no te gustará, la gente que conoces te decepciona y el tiempo libre se reduce.

Cuando una de las lectoras del blog me contó las dificultades que ha enfrentado como voluntaria, al igual que otros  de sus conocidos, y me preguntó si me había pasado algo similar, entendí la importancia de mostrarte ambas caras de la moneda.

Porque si bien te he contado sobre la cara amable del voluntariado eso no quiere decir que no haya enfrentado dificultades. Al contrario, he tenido un montón y recientemente en Grecia no sería la excepción.

Han habido momentos difíciles en los que mi aptitud se veía cuestionada. Momentos en los que te vuelves tan vulnerable que dejas de confiar en ti mismo y olvidas la razón por la que empezaste todo en primer lugar.

Pero esto no es un escrito en contra de los voluntariados ni mucho menos de ingratitud. El motivo es informarte para que evites el mal rato o quizás si te está pasando, para que sepas que es normal, que hay más personas en la misma situación y que siempre hay una(s) manera(s) de superarlo.

Expectativas

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Skiathos, Grecia

Mi primer voluntariado en la Toscana fue excelente y mis expectativas fueron superadas. El trabajo no solo fue divertido sino que también conocí gente espectacular y, sobre todo, tenía todo el tiempo que había deseado  para aprender.

Sin embargo, el problema fue que  el nivel quedo muy alto y cuando llegué a mi voluntariado en Nápoles esperaba condiciones parecidas. No solo tuve un choque con la ciudad como te lo conté en la respectiva publicación sino que también con el voluntariado.

Dejé de dormir en un cuarto privado en medio de la naturaleza para pasar a un cuarto al lado de una vía principal y donde compartía con otras tres personas. Y ahora sonaré como un abuelito, pero mis compañeros de cuarto fumaban adentro del cuarto y escuchaban música hasta la madrugada.

Esto era un problema para mí que tenía turnos en la mañana y que no tolero el humo del cigarrillo.  Pero bueno, afortunadamente luego de un poco más de dos semanas puede cambiar de cuarto y todo mejoro.

Dicen que lo mejor es tener expectativas muy bajas o ninguna en absoluto, y con esta experiencia no podía estar más de acuerdo. La acomodación no solo era diferente sino el trabajo.

Dejé de trabajar menos de 24 horas semanales en la Toscana a casi 36 en Nápoles.  La mayoría del tiempo ya no interactuaba con otros viajeros sino que arreglaba camas. Fue un choque que me mantuvo las dos primeras semanas anonadado.

No tuve de otra sino aprender que los voluntariados como las personas son únicos y que lo mejor que se puede hacer es prepararse para cualquier cosa.

Condiciones

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Nieve en Skiathos

Así como nosotros debemos estar preparados a enfrentar diferentes circunstancias es deber de los anfitriones el cumplir su contrato e informarnos de las condiciones de los voluntariados.

Si bien en Work Away y otras plataformas podrás leer sobre las condiciones de tu voluntariado algunas veces no encontraras la información que te parece relevante.

Por ejemplo, en mi último voluntariado en Grecia estuve a temperaturas inferiores a cero grados centígrados y hasta nieve, no tuve acceso a calefacción y agua caliente sino hasta los últimos días.

El problema era que había dinero de por medio porque la anfitriona no quería gastar energía (Skiathos es una isla muy costosa). Cuando te digo que no tuve acceso a calefacción no es porque la casa no tuviera un sistema de calefacción, de hecho tenía 4.

A mi llegada solo sabía de la existencia de una fuente de energía, una caja de calefacción que estaba en la sala y solo se prendía cuando comíamos;  pero fue cuando la anfitriona tuvo amigos quedándose por unos días, que me enteré de las otras tres.

Ella y su hija dormían en sabanas térmicas y las otras dos cajas móviles de calefacción ahora se encontraban en funcionamiento en el cuarto donde se alojaban sus amigos. Claramente fue una situación demasiado fuerte porque te sientes como si no existirás.

Puede parecer una pequeñez, pero cuando tienes que acostarte con toda la ropa puesta y las cobijas no son suficientes para cubrirte del frio, el sueño no te llega tan fácil. Aunque tengas la motivación y el trabajo sea divertido, cuando no has dormido bien  y no te sientas tratado como el resto, disfrutar del voluntariado y dar lo mejor de ti se vuelve todo un reto.

Todo tiene solución

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Bahía en Skiathos

Es muy fácil quejarse y encontrar problemas pero eso no va a solucionar nada la situación. Cuando enfrentas momentos incomodos es tu deber el tratar de mejorarlos. En mi experiencia puedo decir que lo que más me funciono fue compartir el cómo me sentía con las personas responsables.

En Nápoles lo que solucionó todo fue entablar una conversación con mis compañeros de cuarto y luego con el supervisor.

Ellos me contaban que no iban a dejar de fumar y de emparrandarse porque a un nuevo voluntario no le pareciera correcto, así que le propuse a mi supervisor cambiar de cuartos explicándole le situación.

Considero que tres cosas ayudaron a que esto fuese posible: 1) había otro cuarto 2) me esforcé por hacer un buen trabajo en el voluntariado a pesar de las circunstancias 3) la forma en la que le conté la situación (recomendándole una solución y no contándole un problema).

En Grecia las cosas fueron un poco más complicadas por el factor dinero. Pero aun así le comenté a la anfitriona como me sentía, quien procedió a ofrecerme una de las sabanas térmicas y me dejó usar una caja de calefacción en mi cuarto… se notó que no le gustaba mucho la idea pero era lo mínimo que debía hacer para tener un voluntario en su casa.

Escribirlo lo hace parecer más fácil de lo que en realidad es pero la comunicación efectiva es todo un mundo que todavía me hace mucha falta por explorar y que considero nos puede ayudar a muchos a superar los obstáculos que se nos presentan.

Voluntarios, este tipo de desafíos no son fáciles y hasta quizá puedan llegar a hacernos sentir inseguros de la decisión que tomamos pero recordemos la razón por lo que lo decidimos en primer lugar, recordemos los objetivos que nos trazamos y nunca pero nunca dejemos de disfrutarlo.

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