Concentración: sobreviviendo la nueva era tecnológica

no me puedo concentrar

Hoy en día estamos expuestos a tanta información que mantener la atención es para la mayoría un gran problema. Consiente e inconscientemente tenemos la mente en mil lugares al mismo tiempo y por ello muy pocas veces sabemos si queremos lo que tenemos o estamos haciendo.

Nos levantamos un día y decimos “¿cómo carajos terminé aquí?”.

Aplazamos, nos olvidamos, descontinuamos…

En estos precisos momentos acabó de recordar un correo importante que tengo que responder y que he venido aplazando hace semanas. Paciencia!

… ¿en qué iba?

Nos distraemos.

Los mensajes en Facebook, los likes en Instagram, el viaje de mañana, el libro que no he terminado, el hambre, me pica la piel, awwww mira ese bebe.

Sí, me pasa todo el tiempo.

Vivimos en la mejor época de todas. Dios mío gracias por la tecnología!!… pero haznos más fuertes por favor y no nos dejes caer en la distracción.

Mi hermano y un buen amigo decidieron cerrar Facebook en un momento de sus vidas porque sabían que perdían mucho el tiempo cuando en realidad debían prepararse para los exámenes y hacer otros trabajos para la universidad.

Cada quien con sus propias medidas… yo soy más bien de los que prefiere seguir aprovechando de sus ventajas mientras que trato de mantener el balance de su uso (y digo ‘trato’ porque a veces me desaparezco y otras veces me quedo horas ahí metido).

De lo que sí me he dado cuenta es que:

  • El uso que hago de las redes sociales aumenta con mí bajo estado de ánimo y además lo empeora. Me da una sensación de soledad y nostalgia. Tal vez porque soy de los que les gusta hablar a las personas o de los que se compara con los demás.
  • Lo mejor que he podido hacer es colocar mi celular en modo no molestar. Ya no suena ni vibra con cada actualización ni cada vez que alguien me manda un correo o un mensaje.
  • Dejar de contestar un mensaje o demorarme para hacerlo no me hace peor persona. Más bien aprovecho una vez a la semana para hacerlo.
  • Prioridades: logro enfocarme cuando recuerdo lo que es importante para mí.

Lo aburrida que nuestra vida parece

no me puedo concentrar

Revisando Facebook luego de un viaje en moto en Ninh Binh, Vietnam

Lo difícil de mantener un balance con las redes sociales es que nos mantienen en contacto con personas que queremos. Nos entra la curiosidad y cuando nos saludan después de tanto tiempo es bien difícil ignorarlo.

Hablando de ignorarlo… si bien soy yo el que ahora está viajando y el que postea fotos de vez en cuando, antes era el espectador que veía a mis amigos viajando y haciendo cosas “asombrosas”.

Era inevitable tener esos pensamientos de “¿Qué carajos estoy haciendo con mi vida? Los demás pasándola bueno y yo disque sentado en estas cuatro paredes”.

Pero todo es superficial y eso es lo se nos olvida cuando abrimos Facebook o Instagram. Se nos olvida que la gente no está constantemente lanzándose de un avión, casándose con el amor de sus vidas o viendo lugares asombrosos.

Y si lo están, lo que no alcanzamos a ver es el sacrificio que les ha tocado hacer para estar ahí y las dificultades que su posición implica. Porque todos tenemos problemas.

Para y respira

NO ME PUEDO CONCENTRAR

Flotando en Cat Ba /Ha Long Bay, Vietnam

Con todo el mundo opinando, contándonos de sus vidas y dándonos consejos que no pedimos podemos vernos confundidos.

Bueno, tal vez no les pasa a todos pero si a los que nos conocemos poco o a los que pensamos más de la cuenta.

“Todos se están casando”, “Uy pepito entró a trabajar con X empresa, seguro que no tiene problemas de dinero”, “Pero fulanito sí que se la pasa viajando, a ver si empiezo a salir de mi zona de confort”, “Que buena fiesta, como que me estoy volviendo viejo” y etc.

Hey para, para, para!

¿Qué es importante para ti? ¿No que querías empezar a tocar ese nuevo instrumento? ¿Vas a dejar de pintar y hacer lo que te gusta? ¿Se te ha olvidado lo mucho que te encanta tu rutina y lo seguro que te hace sentir?

Y no estoy diciendo que lo dejes de tratar. Tú sabes que me encantan los cambios pero no te vas  a colocar a hacer algo que te aleje de lo que en realidad quieres.

“¿Y eso es?”…. exacto! Empecemos por ahí.

Queremos ser alguien más sin ni siquiera conocernos.

Es por la misma razón que nos dejamos influenciar por lo que vemos y escuchamos. Tenemos bajo nivel de discernimiento, nos gana el impulso y las emociones del momento.

Y aún si decidimos escuchar a nuestra cabeza y nos quedamos en la casa mientras que nuestros amigos se van a tomar una cerveza o decidimos tomar ese empleo que nos va a dejar con poco tiempo libre o posponemos el viaje por cuidar a mamá… nos sentimos mal.

Según la teoría de la paradoja de escoger este tipo de insatisfacción ocurre  porque pensamos en los valores de las demás alternativas a los que tenemos que renunciar para hacer lo que decidimos (costo de oportunidad).

Es decir, pensamos en lo pudimos haber hecho o haber sido si hubiéramos hecho lo otro que no decidimos hacer.

Es complejo, lo sé. Básicamente, si no nos conocemos, somos más propensos a estar insatisfechos con lo que escojamos y no escojamos hacer.

Conozcámonos un poquito más

no me puedo concentrar

En el techo del bote que nos trajó a la casa flotante en Ha Long Bay

Si bien el autoconocimiento es esencial para entender lo que es importante para nosotros y nos ayuda enfocarnos en tiempos donde la atención es el recurso más valioso que tenemos, no es nada fácil de lograr.

Aun cuando creemos haber empezado a saber más de nosotros mismos, resulta que cambiamos sin darnos cuenta y nos toca volver a internalizar nuestra identidad.

Personalmente recomiendo la meditación, espacios de soledad y la escritura. Y no porque sepa lo que realmente soy y quiero, sino porque me ayuda continuamente a redescubrirme.

La verdad es que el tema de autoconocimiento me fascina y aprovecho el tiempo que tengo para probar cosas nuevas.

Recientemente leí sobre la terapia de aceptación y compromiso (ACT en inglés) y me llamó la atención porque es una intervención psicológica que utiliza mindfulness y se basa en la aceptación de experiencias en vez de la eliminación de malos sentimientos o pensamientos para desarrollar salud mental.

Con los avances tecnológicos estamos constantemente bombardeados a mensajes que muchas veces pueden bajar nuestro autoestima y nos hacen ver lo malo en nuestras vidas, lo que no tenemos, lo que no somos y lo que no hacemos.

Y aunque esos mensajes nos motivan y nos pueden incentivar a hacer cosas asombrosas, generalmente desarrollan un afán constante por ser o tener. Ambición infinita que termina haciéndonos sentir insatisfechos con cualquier cosa que alcanzamos.

Pero qué tal si nos dejamos de preocupar por eso… eso… eso que acabo de escribir (porque también me preocupa): el sentirnos mal, frustrados, tristes, enojados… qué tal si empezamos a aceptarlos por lo que son: sentimientos y pensamientos.

Suena medio hippie y medio conformista, así que quédate conmigo para entender bien la idea porque te prometo que tengo un punto.

Dos tipos de insatisfacción: lo que importa y lo que no

no me puedo concentrar

La noche en la casa flotante

No se trata de no sentirnos insatisfechos sino de escoger por lo que nos sentimos insatisfechos. Pues la insatisfacción es un detonante de cambio y mejora. Sin ella no conoceríamos la satisfacción y realización personal.

De esta forma, podemos empezar a distinguir dos tipos de insatisfacción. La insatisfacción que sentimos cuando NO nos conocemos a nosotros mismos y la que sentimos cuando si lo hacemos.

A la primera me referiré como “insatisfacción vacía”. Esa que sentimos por no tener el Smartphone del momento, porque fulanito no aceptó nuestra invitación de amistad en Facebook o porque no tenemos el carro que nuestro vecino acaba de comprar.

Nos preocupamos por cualquier cosa “mala” que nos pasa porque no tenemos algo mejor en que colocar nuestra cabeza.

Por otro lado, tenemos la “insatisfacción propia” que es producto de un mayor entendimiento de nuestros valores y objetivos, y la que sentimos cada vez que los vemos amenazados o vulnerados.

Como por ejemplo la ansiedad de aquel examen final que decidirá nuestra graduación o el enojo de llegar a una entrevista de trabajo etc.

No considero que lleguemos a conocernos al 100% y por ende cada uno de nosotros seguirá teniendo insatisfacciones vacías ¿y sabes qué? está bien!! Se trata de entender que nos estamos preocupando por cosas que no merecen la atención para poder así cambiar el foco y seguir adelante.

La distinción en los conceptos de insatisfacción es meramente para reconocer a la misma como un sentimiento y pensamiento necesario en nuestro día a día y no como algo que debamos evitar. Sin embargo,  ambos tipos de insatisfacción deben ser aceptados y vividos.

Bueno, si todavía sigues conmigo y no te he confundido (o aburrido) con estos conceptos sigamos a la parte interesante, a lo que dice la ciencia y a lo que podemos empezar a practicar.

La raíz de nuestros problemas y algunos ejercicios prácticos

no me puedo concentrar

El último rayo de sol

Según la terapia de aceptación y compromiso (ACT) nuestros problemas provienen de:

  • La fusión de nuestros pensamientos (la mente que piensa y la mente que observa)
  • La evaluación de las experiencias que tenemos (calificarlas como buenas o malas)
  • El rechazo de nuestras experiencias vividas
  • La auto-justificación de nuestro comportamiento

Sabes que soy partidario de la idea de que nosotros somos responsables por la forma en que respondemos e interpretamos lo que nos pasa. Por tanto coincido con las alternativas propuestas por ACT para tratar con nuestras experiencias (buenas y malas):

  • Aceptar nuestras reacciones y estar presentes
  • Escoger una dirección evaluada previamente
  • Tomar acción

De las alternativas mencionadas anteriormente, encuentro la primera como la más difícil de llevar a cabo. Sin embargo, es una habilidad que podemos cultivar y entrenar (o por lo menos eso es lo que he leído y quiero intentar).

Si también te interesa, te recomiendo leer este artículo de Mark Manson en el que describe unos ejercicios para empezar a tomar mayor control de nuestro comportamiento a pesar de nuestras emociones y pensamientos.

En el artículo Mark también describe los conceptos de las dos mentes de una forma fácil y entretenida de entender.

Los ejercicios que recomienda son:

  1. Usar el lenguaje correcto para desidintificarse con la emoción y el pensamiento: Pasar de decir “Estoy ansioso” a “Estoy sintiendo ansias”; de “Estoy solo y deprimido” a “Estoy sintiendo soledad y depresión”.
  2. Agradecer a nuestra “mente pensante” por las emociones y pensamientos negativos. Empezar a pensar o decir cosas como “gracias mente por enfadarte con mi jefe porque te importo”.
  3. Tomar el pensamiento negativo y visualizarlo o hacerlo sonar completamente ridículo en la mente. Tomar el tiempo para jugar con él y tratar de reír. (Esta es sin lugar a dudas la medida de la que estoy más escéptico pero igualmente trataré de utilizar a ver que).

***

¿Y tú que tanto te conoces?

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Acerca de David

Asesoro a personas a viajar becadas y a tener experiencias internacionales. Lo hago mientras que escribo sobre los viajes, la vida y las oportunidades que están ahí afuera.


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