La mejor opción a la hora de viajar: ¿idiomas, becas o voluntariados?

La aventura 2

Con tantas opciones que están disponibles para nosotros cómo saber cuál es la mejor. Eso fue lo que me pregunto hace poco Johana, una de las lectoras del blog en un correo así:

“…¿qué experiencia te ha parecido mejor, viajar por becas/estudio, viajar haciendo voluntariados, viajar de mochilero (si lo has hecho) o viajar normal?…”

Es una pegunta muy interesante porque el término “mejor” es meramente subjetivo. Dependerá de lo que cada quien está buscando y de lo que cada quien está dispuesto a esforzarse por alcanzar.

Por esta razón quiero compartir hoy las ventajas y desventajas de cada forma de viaje para que como Johana, tú también evalúes según tus preferencias y objetivos cual sería tu mejor opción.

Viajar como estudiante de idiomas

 

mejor viajar
En estacion de metro. Londres, Inglaterra.

Fue lo primero que hice y lo que generalmente recomiendo a otros especialmente si no han salido del país porque los idiomas le abren a uno muchas puertas, tanto a nivel profesional como personal.

Al dominar otro idioma podrás acceder a mayor información y comunicarte con otro tipo de personas.

El idioma que se habla generalmente al viajar es inglés, pero aún si decides estudiar otro idioma que te guste como francés, japonés o alemán, tu perspectiva del mundo se expande notablemente y te abres a nuevas oportunidades.

A diferencia de viajar como estudiante de universidad, las clases de idiomas son informales con muchos juegos, lo que facilita la interacción con otras personas y hacer amistades. Por eso es una buena opción para los que les preocupa quedarse solos o para los que simplemente buscan volver a ser niños de nuevo un ratico.

Si bien tendrás responsabilidades como tareas, talleres y exámenes, la carga académica es mucho más ligera de lo que cualquier estudiante de Latinoamérica está acostumbrado y tendrás más tiempo para lo que quieras.

En mi caso, aparte de mis clases de inglés de 3 horas al día,  yo trabajaba y viajaba, al igual que hubo mucha fiesta… esa fue mi experiencia porque en esos momentos era lo que quería vivir, pero muy seguramente cada quien podrá hacer con su tiempo libre lo que mejor le parezca 😉

Viajar a aprender un idioma es una manera efectiva de enfrentar tus miedos e inseguridades que te dificultan comunicarte con otras personas. Muchas veces necesitamos sumergirnos en el agua para aprender a nadar, y eso mismo pasa cuando decides vivir por un tiempo en otro país para aprender un segundo idioma.

La desventaja es que estudiar un curso de idiomas vale dinero. Sin embargo, en algunos países como Australia y Nueva Zelanda tendrás la oportunidad de trabajar mientras que estudias o son tan baratos como Sudáfrica que podrá salirte mejor vivir allá que en tu ciudad.

Desde mi experiencia trabajando con una agencia de estudios en el exterior, recomiendo que los cursos de idiomas se hagan de por lo menos 6 meses si lo que en realidad quieres es perfeccionar el idioma y sumergirte en la cultura que visitas. Esto porque los primeros 2-3 meses son de adaptación (si nunca has viajado solo).

Finalmente, si luego del curso de idiomas decides continuar viviendo en el país al que emigraste, podrás acceder a educación universitaria una vez presentes los exámenes de dominio de la lengua.

Viajar becado

En la clase, Corea
En la clase, Corea

Ganarse una beca completa es sin lugar a dudas una de las formas  más económicas de salir del país. Ideal para formarte académicamente en lo que te gusta mientras que conoces otras culturas. Es particularmente muy buena opción para las personas orientadas profesionalmente y/o los que piensan  en radicarse en otro país.

Si bien suena fabuloso eso de que a uno le paguen por estudiar en el exterior, tendrás que cumplir los requisitos que el oferente exija, venderte muy bien para sobresalir en la aplicación y cumplir un acuerdo en el caso de ser escogido.

No todos están dispuestos a pasar tiempo preparándose para la beca, estudiar y obtener los certificados que necesitan. Es un proceso que puede durar de 6 meses a 1 año desde que empiezas a buscar, te preparas y viajas tal y como me paso para la beca de Corea y Dinamarca. En otros casos puede ser cuestión de 2 o 4 meses como me paso con la beca a Suiza, todo depende de que tan preparado estés y el tipo de beca.

En el mejor de los casos, el hecho de viajar becado te ayuda a enfocarte en tus estudios porque no tienes que preocuparte por trabajar y podrás conocer más. Por otro lado, si la beca no cubre los gastos de manutención, generalmente podrás trabajar y con los ingresos extras viajar a los alrededores y darte otros gustos.

Finalmente, disfrutarás más de esta experiencia si decides estudiar algo que te gusta contrario a hacerlo solo por el hecho de viajar. Recuerda que al final tendrás que hacer trabajos y presentar exámenes en lo que escogiste 😉

Viajar como voluntario

profesor de inglés
Voluntariado como profesor de inglés en Hai Phong, Vietnam

Es mi más reciente aventura. Te da mucha libertad y la oportunidad de aprender otras cosas que no son necesariamente académicas. Es también otra de las formas económicas de viajar porque generalmente a cambio de 20-25 horas de tu tiempo obtendrás acomodación y comidas.

He conocido gente con niveles entendibles de inglés que viajan de esta manera para mejorarlo. Así que si eres de los que no necesitan un profesor y puede aprender solo, esta es también una buena opción para mejorar tus habilidades en otros idiomas y te saldrá mucho más económico que pagar un curso.

De igual forma que con los idiomas puedes encontrar voluntariado en distintos tipos de vocaciones de las cuales podrás aprender nuevas habilidades y conocerte un poco más, tales como: jardinería, educación, servicio al cliente, entretenimiento, limpieza, cuidado y mantenimiento del medio ambiente etc.

Es increíble que con tan poco se pueda conocer y hacer tanto. Algo nuevo que me ha ayudado a ver la vida de una forma diferente y cuestionarme algunos de las ideas y valores que traía para redefinir lo que verdaderamente es importante para mí.

viajar como voluntario
Enseñando inglés a pequeños vietnamitas.

Por otro lado, las desventajas de viajar como voluntario es que dependes de otro individuo, el anfitrión, la persona que ofrece los voluntariados. Así que debes optar una posición activa de búsqueda constante (si viajas por largos periodos) y esforzarte por hacer una buena labor una vez la consigas.

Aunque tú siempre decides a que voluntariados aplicar, pueden existir momentos en que te toque hacer algo que no esperabas o que luego descubres que no te gusta. Como no hay un contrato, cualquier cosa puede pasar, entonces debes estar abierto a las diferentes labores que te asignen.

Conocerás y trabajaras con diferente tipo de gente, algunos con los que te costará establecer una conexión. Pero aun así muchas veces eso será necesario para el correcto desarrollo de ciertas actividades.

Recientemente cuando estuve en Nápoles una de las tareas era tender las más de 70 camas en el hostal que asistía y no lo encontré muy divertido que digamos.  En la Toscana no hubo mucha química con el manager del hostal pero aun así me tocaba hacer que funcionaran las cosas.

Te lo cuento porque aunque ambas experiencias fueron muy enriquecedoras también tienen sus problemas o inconveniencias y muy seguramente encontraras tus propios retos cuando decidas hacerlo. La pregunta es entonces ¿Qué problemas estas dispuesto a disfrutar?

Generalmente viajar como voluntario requiere que estés más abierto a la incertidumbre y a las ideas en general. Algunas veces no tendrás la privacidad a la que estabas acostumbrado al igual que acceso a los alimentos y rutinas que habías establecido.

Es algo que recomiendo a todos ellos que quieren conocerse un poco más, viajar por un periodo largo de tiempo a poco costo, aplicar sus habilidades de una forma más accionable y aprender otras tantas.

Otros viajes

atardecer
Atardecer en Chiang Mai, Tailandia

El primer viaje mochilero que hice fue a Tailandia en Diciembre 2015, antes de eso había viajado por 5 años con maleta de rueditas e itinerarios estrictos, cuidadosamente planeados que me ahorraban mucho dinero.

Fueron tiempos también muy divertidos porque en el momento eso era lo que quería… Yo no quería hacer un voluntariado o viajar en mochila, no… yo quería viajar cómodo por muy poco y pasearme por paisajes de sueño, probar platos con nombres extraños y tomarme una cerveza con desconocidos.

Yo no pensaba en aprender una habilidad u ofrecer mi conocimiento a cambio de acomodación y comida, no… yo quería tener un descanso del fuerte esfuerzo que había hecho en mis trabajos, dejar el estrés por un  momento y escaparme a un mundo mágico.

Me iba por corto tiempo y regresaba con baterías cargadas a una rutina de la que volvería escapar una y otra vez… y estuvo bien, me lo disfrute!

Te lo cuento porque quiero concluir que lo “mejor” siempre es relativo dependiendo de nuestros objetivos, nuestra situación, nuestros valores y nuestra disposición.

Espero que esta información te dé una mejor idea de lo que cada opción te ofrece y evalúes lo mejor para ti. Y si es así, no olvides de contarme en la sección de comentarios cuál será tu próximo viaje.

Gracias!

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