Trabajando como Bicitaxista en Londres: aprender inglés y viajar por el mundo

Bicitaxista
Bicitaxi en NY foto por Oscar Bautista Céspedes

Como continuación del post “Cómo financiar y estudiar inglés en el exterior si eres estudiante”, trabajar como bicitaxista en Londres me permitió aprender inglés, viajar por cuatro países en tres continentes diferentes y pagarle a mis padres lo que habían invertido, tal y como les había prometido. Esta es la historia…

Me fui a Londres con las esperanzas de vivir una aventura, de demostrarme a mí mismo de lo que era capaz. Llegué con dos millones de pesos colombianos (algo así como 600 libras esterlinas en esa época) que me deberían durar por lo menos 1 mes mientras que conseguía trabajo.

Afortunadamente, un primo mío llevaba viviendo unos años allá y trabajaba como “bicitaxista”. Tan pronto llegué, él me prestó una de sus “bici-taxis”, me explicó cómo hablarle a los clientes, a donde ir, a qué hora aparecerme, y el resto de normas informales del gremio de los “bicitaxistas” de Londres.

Las dificultades…

Había empezado en pleno invierno. Lo más frio que yo conocía eran los 10 grados a las 5am en Bogotá cuando madrugaba para ir al colegio. Cuando llegué a Londres, la temperatura diaria promedio era 0 y en las noches, que era cuando yo trabajaba, podía bajar a -5.

Bicitaxi en Londres
Esperando los clientes

Bajo esas condiciones, tenía que pararme en frente de los teatros y de los bares para convencer a la gente de que el bicitaxi era más divertido que un taxi. Pero no solo que el bicitaxi era la mejor opción, sino que el mío específicamente y no el de los otros 10-15 que se paraban al lado mío a competir por los clientes. Ellos llevaban más tiempo trabajando, sabían los trucos y hablaban mejor inglés.

Como si fuera poco, la bici que mi primo me había prestado (sin pedirme nada a cambio mientras que aprendía) era el modelo más antiguo y por lo tanto el más pesado a la hora de manejar. Y si, era lento, no sabía a donde ir y no entendía muy claramente lo que me decían.

Como lo pueden imaginar, el resultado era clientes no muy contentos; me perdía pero creían que lo hacía a propósito; y a veces les daba lastima o se reían.

Perseverancia: todo va a estar bien.

Bicitaxi ayudando
Recibiendo ayuda despues de que se me rompio la cadena

Las lágrimas habían sido suficientes. Había también tratado otros dos trabajos, pero ninguno me había gustado. El bicitaxi era la mejor opción: trabajaba menos tiempo, más duro pero ganaba más y no tenía a nadie que me dijera lo que debía hacer.

Con la ayuda de mi primo fui aprendiendo de las rutas, los lugares frecuentes de destino y como hablarle y cobrarle  a los clientes. Al mismo tiempo mi ingles mejoraba y las piernas se me colocaban fuertes.

Con el tiempo empecé a ganar lo suficiente para rentar mi propia cicla, un modelo nuevo que me permitía moverme más rápido y aumentaba mi resistencia para llevar más personas a distancias más largas.

¿Suerte, estrategia y/o positivismo? deme las tres por favor!

Una noche de trabajo, un bicitaxista polaco que no conocía me grita que tenía un grupo grande y necesitaba ayuda para llevarlos a “Steam&Sun”. A mi ese nombre me había sonado y como él se veía muy entusiasmado yo sabía que era algo bueno. Enseguida lo seguí junto con otro bicitaxista que también se unió, éramos 3 llevando un grupo de 10 personas.

pensativoHabía pedaleado por un buen tiempo hacia una zona nueva, no sabía dónde estaba. Cuando llegué, el polaco vino y me dijo que les cobrara 10 libras por persona. Como llevaba tres personas entonces eran 30 libras para mi… pero espere! los otros dos estaban quietos después de que los clientes pagaron e ingresaron al establecimiento, yo espero también.

A los dos minutos sale un grandote que nos llama. Yo ya me lo estaba imaginando. Fue parte de la introducción que mi primo me había hecho y rápidamente recordé sus palabras mientras que armaba el rompecabezas en mi mente: Los clientes en corbata, todos hombres y el lugar con una luz roja y mujeres con vestidos pequeños adentro…. Jummm.

“Algunos bares y clubes pagan muy buenas comisiones por traerles clientes, pero soy muy caros”, “es difícil convencer a la gente” o “es cosa de suerte”, era alguna de las cosas que había escuchado. Ser comisionado por este tipo de sitios era visto como ganarse la lotería y esa noche entendí el porqué…

Nos pagaron comisión por cada persona que habíamos traído. En ese entonces “Steam&Sun” pagaba 75 libras por persona, de esta forma yo me había ganado 255 libras esterlinas (1 millón de pesos colombianos aproximadamente) en 20-30 minutos que fue lo que dure pedaleando desde que recogí los clientes.

Los siguientes 8 meses

Las cosas ya estaban claras, me dedicaría a comisionar con este tipo de establecimientos. Dejé de pedalear por pedalear y me concentré en entender a los clientes, ubicarme en los lugares adecuados y desarrollar el discurso de venta.

Me iba tan bien que mis colegas me llamaban “lucky” o suertudo en inglés.

Lo cierto es que para mí la suerte es mental. Es el resultado de saber que voy a hacer ‘eso’ bien y que me va a ir bien; atraemos esa suerte o la hacemos nosotros con nuestros pensamientos…

La clave, es también, mirar los problemas como un aprendizaje y levantarnos rápido de las decepciones, porque éstas nos pueden alejar de nuestros pensamientos positivos. Sé que suena a optimismo pero es que sin éste ¿cómo hacemos para seguir adelante?

Bueno, independientemente de lo que creamos, había una estrategia detrás de mi trabajo que era producto de la experiencia. Yo salía cada noche a trabajar (pensado en que iba a conseguir clientes), aprendí donde estaban, como lucían y como debía hablarles.

Trabajaba 20 horas a la semana y me ganaba un mínimo de 300 libras semanales, lo suficiente para vivir cómodamente, viajar y ahorrar.  No fue fácil al principio pero lograr superar esos obstáculos fue lo que me permitió aprender inglés, viajar por cuatro países en tres continentes diferentes y, al devolverme, pagarle a mis padres lo que habían invertido.

Muchos éxitos para todos y feliz semana!

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Asesoro a personas a viajar becadas y a tener experiencias internacionales. Lo hago mientras que viajo como voluntario y escribo sobre los viajes, la vida y las oportunidades que están ahí afuera.

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